Trabajo Final TNT y PM- 14/12/17

¿Entras en Facebook, o cualquier otra red social y solamente encuentras artículos afines a tu línea ideológica? ¿Aquellos zapatos que viste en Dafiti te persigue por la red en forma de banner? .Ha llegado la hora de hablar de la Burbuja de Filtros, un concepto acuñado por Eli Pariser.

El libro del activista liberal, antes mencionado, es un ensayo deslumbrante que “pone de manifiesto los peligros de tener un internet personalizado, cuyos contenidos se ajustan a nuestra forma de pensar, sumergiéndonos en una burbuja que evita que enriquezcamos nuestro pensamiento con otros puntos de vista”.

(Conferencia filmada en Febrero del 2011 en Longbeach, California, dada por Eli Pariser para TED)

Esta selección que realiza, sobre todo Google,  puede verse en los resultados de búsqueda, que no serán los mismos para otra persona que no comparta sus intereses. Incluso, Pariser sostiene que, aun habiendo intereses similares entre dos personas, los resultados son diferentes.

¿Vemos lo que deseamos realmente?

Hoy en día, plataformas como Youtube, Facebook, Google y Netflix, por mencionar algunas, personalizan los contenidos. Así, ese mundo, en el que se creía que el acceso a la red fortalecería nuestra cultura, enriquecería el pensamiento y fomentaría la democracia, ha desaparecido y es que lo que sustenta el desarrollo de un mundo democrático es el intercambio de puntos de vista.

Un caso para traer a la realidad…

Una noticia de hace días atrás, trata sobre herramientas informáticas tan omnipresentes como desconocidas, donde los algoritmos expanden su influencia hacia la política y otros ámbitos.

Las plataformas de búsqueda y compras basan sus ofertas en lo que saben de nosotros. Los algoritmos ordenan y jerarquizan la abrumadora cantidad de información digital que consumimos. Y no aparecen solamente cuando Google arroja resultados personalizados según nuestras búsquedas anteriores o ubicación geográfica, o cuando Facebook premastica nuestro muro para que encaje con lo que infiere que nos interesa.

En estos años, la influencia de los algoritmos se intensificó: “Esa transformación está entrando en un segundo estadio, con la Internet de las cosas y la inteligencia artificial”, explica Bunz desde el Reino Unido, donde vive y enseña.

Desde la victoria de Trump en Estados Unidos, el papel de esos algoritmos se volvió un tema de análisis y opinión recurrente. Obama lo retomó en su reciente entrevista con David Letterman para Netflix, planteándolo como uno de los desafíos de la democracia actual. Curiosamente, el ex presidente de Estados Unidos deja de lado que la misma plataforma que produjo y lanzó esa valiosa entrevista está construida sobre un muy sofisticado sistema de recomendaciones algorítmicas que, en definitiva, es parte de la misma cuestión.

Política, entretenimiento y tecnología convergen como preocupación y posibilidad. En un artículo de la publicación digital Panamá Revista, Pablo Touzon analizaba la práctica y el método del estratega de Cambiemos Jaime Durán Barba como una “política algorítmica “: más bien predictiva, poco amante del riesgo o de los volantazos impopulares. En cambio, esta “nueva política” lee a los votantes como usuarios con preferencias rastreables y genera nuevas preguntas sobre democracias y opinión pública.

El aprovechamiento de las posibilidades tecnológicas para identificar, segmentar y convencer es metafórica y a la vez muy concreta. Hace varios años que las campañas políticas se basan en conocer al usuario-votante por medio de sus clics.

“Los algoritmos pueden ayudar a la representación política cuando permiten identificar con mayor precisión las necesidades de los votantes. Son negativos, por otro lado, cuando permiten la manipulación de los votantes”, reflexiona Ernesto Calvo, doctor en Ciencias Políticas, profesor de la Universidad de Maryland y autor de Anatomía politica de Twitter en Argentina: tuiteando #Nisman. Calvo viene investigando el aspecto polarizado de las redes sociales a causa de los algoritmos que priorizan comentarios afines. Y también hasta qué punto estas burbujas online ideológicas se traducen en la polarización offline, teniendo en cuenta las fuertes grietas que lideran las grandes decisiones políticas de los últimos años.

“Recientemente realizamos experimentos controlados en la Argentina y en Estados Unidos en donde mostramos el aumento en la percepción de polarización que tienen los votantes cuando son expuestos a mensajes negativos en redes sociales. Aleatoriamente, dos grupos fueron expuestos a tuits políticos mientras un tercer grupo no fue tratado. En el grupo que recibió la información de redes sociales hubo un amento de 15% en la distancia ideológica entre Cambiemos y el FPV reportada por los encuestados. Lo mismo ocurrió en Estados Unidos al medir la distancia entre Donald Trump y Hillary Clinton. Esto no quiere decir que la polarización se deba a las redes sociales, pero hay evidencia muy contundente de que las redes sociales contribuyen a la polarización”.

¿Como funcionan estos algoritmos?

Los sitios donde más se puede apreciar esta selección, a través de diversos algoritmos, son: Google, Facebook, Twitter, YouTube, Google Noticias, Mercado Libre, Dafiti, Spotify, entre otros.

Estas grandes compañías analizan nuestros hábitos de consumo: qué compramos, leemos, escuchamos y, por supuesto, a qué hora lo hacemos, en dónde, con qué dispositivo y hasta con qué navegador. Toda esta información es almacenada en las famosas cookies utilizadas por casi todas las plataformas a las que accedemos, y que se instalan en tu navegador.

Todos estos datos sobre nuestras búsquedas o intereses, se almacena en lo que se denomina como Big Data, que resulta útil porque proporciona respuestas a muchas preguntas que las empresas ni siquiera sabían que tenían. Las especiales características del Big Data hacen que su calidad de datos se enfrente a múltiples desafíos. Se trata de las conocidas como 5 Vs: Volumen, Velocidad, Variedad, Veracidad y Valor, que definen la problemática del Big Data.

Un grave problema que genera esta selección, mediante algoritmos, es una sobrecarga de información, o infoxicación, que provoca ruidos o confusión en la comprensión de temas, ocasionando que la información relevante o principal sea tomada de manera ligera, y que se le dé más atención a datos secundarios, que incluso podrían ser falsos o erróneos.

Resultado de imagen para infoxicacion

(Autor: FabianaFerreyra en la web)

¿Se puede revertir esta “selección predeterminada”?

Internet, pese a la estricta burbuja de filtros, ofrece innumerables posibilidades de ampliar perspectivas, conocer ideas distintas y compartir opiniones.

Por su parte, los usuarios deberían esforzarse en hallar nuevas ideas de personas, borrando las cookies y empleando los navegadores en modo incógnito para “engañar o despistar al algoritmo” y además, profundizar en temas y puntos de vista diferentes con una actitud proactiva y perspectivas más amplias de búsqueda.

 

Fuentes:

¿Quien controla lo que consumimos en Internet?

Big Data: ¿En qué consiste? Su importancia, desafíos y gobernabilidad

Noticia:  ¿Hasta qué punto los algoritmos condicionan nuestra visión del mundo?

Información noticia: La Nación. 11/02/2018. Argentina.

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